El Gobierno de Canarias ha reivindicado el papel desempeñado por el Archipiélago para cambiar la respuesta del Estado ante la llegada y acogida de menores migrantes. La consejera de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias, Candelaria Delgado, aseguró este miércoles, en declaraciones a los medios, que la experiencia acumulada en las Islas ha permitido que ahora existan mecanismos para reaccionar ante la situación que atraviesa Ceuta.
«El Estado cuando quiere, puede», afirmó Delgado al referirse a la respuesta diseñada para trasladar a la Península a menores llegados a la ciudad autónoma y aliviar la presión sobre sus recursos de acogida.
Canarias respalda que Ceuta reciba una respuesta rápida. Precisamente por haber vivido durante años una situación límite, el Ejecutivo autonómico defiende que ningún territorio fronterizo debe asumir en solitario una emergencia migratoria que supera ampliamente sus capacidades.
La consejera recordó el largo recorrido realizado por Canarias para conseguir una mayor implicación estatal. Las Islas llegaron a atender a miles de menores migrantes mediante una red extraordinaria de recursos mientras reclamaban derivaciones, financiación y solidaridad territorial.
Delgado considera que aquella presión política, administrativa y judicial terminó obligando a modificar el modelo y abrió mecanismos que hoy permiten actuar con mayor rapidez.
El mensaje de Canarias no se dirige contra Ceuta, sino hacia el Estado: si ahora existen instrumentos para reaccionar ante una situación extraordinaria, deben utilizarse siempre que un territorio fronterizo se encuentre desbordado.
Para el Ejecutivo autonómico, la experiencia demuestra además que la inmigración de menores no puede gestionarse únicamente desde el lugar de llegada. Canarias reclama que el sistema construido después de años de dificultades se consolide como una respuesta permanente y común para todo el país.
«Gracias a Canarias, el Estado ha aprendido»
Candelaria Delgado resumió con esa frase el papel que, a juicio del Ejecutivo autonómico, han desempeñado las Islas en el cambio del modelo.
Durante años, Canarias reclamó que el Estado asumiera una responsabilidad mucho mayor ante una emergencia que había desbordado su sistema de protección. Las derivaciones a la Península, la participación directa de la Administración estatal y los nuevos mecanismos de distribución llegaron después de una intensa batalla institucional.
Ahora Ceuta puede beneficiarse de esa experiencia. Canarias celebra que se actúe y que los menores puedan ser trasladados con rapidez, pero también reivindica el precedente: las Islas soportaron la presión, plantearon el problema y empujaron las soluciones que hoy utiliza el Estado.
La posición canaria es clara: solidaridad absoluta con Ceuta, pero también memoria sobre el camino que hubo que recorrer para llegar hasta aquí.