Italianos residentes en las Islas consultados por La Gaceta de Canarias separan la crisis migratoria de Ceuta del conflicto abierto por los controles fronterizos y consideran que ciudadanos españoles e italianos no deberían terminar pagando una disputa política entre dos socios europeos.
La tensión diplomática entre España e Italia por la crisis migratoria de Ceuta ha terminado trasladándose este sábado a los aeropuertos y puertos. España ha comenzado a aplicar controles a los viajeros procedentes de Italia después de que el Gobierno de Giorgia Meloni rechazara retirar las restricciones previamente impuestas a quienes llegan desde España. Los controles españoles están previstos, en principio, hasta el próximo 7 de septiembre.
Una situación que se sigue con especial atención desde Canarias. No es para menos: 55.553 ciudadanos de nacionalidad italiana residen actualmente en el Archipiélago, según los datos publicados este sábado, y Tenerife concentra más de la mitad, con una presencia particularmente importante en municipios turísticos como Arona y Adeje.
La dimensión de esta comunidad es tal que Italia cuenta en Arona con un Viceconsulado con competencia sobre las ocho islas, al que deben dirigirse tanto los italianos residentes como aquellos que se encuentren temporalmente en Canarias. Además, los Com.It.Es. constituyen el órgano de representación de los ciudadanos italianos residentes en el extranjero ante las autoridades diplomáticas y consulares.
En este contexto, varios ciudadanos italianos residentes en Canarias con los que ha contactado La Gaceta de Canarias reclaman, ante todo, “coherencia” y separar dos asuntos que consideran diferentes.
“Somos países hermanos”, recuerdan, poniendo el acento en los profundos vínculos sociales, económicos, turísticos y culturales existentes entre España e Italia y, de manera muy especial, en Canarias.
Los consultados no esconden su posición respecto a lo ocurrido en Ceuta y condenan la actitud de Marruecos durante la crisis migratoria. Pero precisamente por ello consideran necesario no mezclar ese episodio con la libre circulación ordinaria entre ciudadanos españoles e italianos.
La polémica se originó después de que Italia estableciera controles a los viajeros procedentes de España a raíz de la crisis de Ceuta. Roma ha rechazado posteriormente el requerimiento español para retirarlos y ha anunciado que los mantendrá, al menos, hasta el 15 de agosto. Madrid ha respondido desde este sábado con controles recíprocos para quienes llegan desde Italia.
Los primeros efectos ya se han dejado sentir. En aeropuertos españoles se están realizando comprobaciones documentales a pasajeros procedentes de Italia y, en algunos casos, quienes no disponían de DNI en ese momento han tenido que pasar por procedimientos adicionales de identificación.
Para los italianos consultados por este periódico, ahí está precisamente el riesgo: convertir una crisis originada por la presión migratoria en Ceuta en un problema entre dos sociedades que mantienen una relación histórica y cotidiana absolutamente diferente.
Italia y España forman parte de la Unión Europea y del espacio Schengen, y Canarias representa probablemente uno de los mejores ejemplos de esa convivencia. Decenas de miles de italianos han establecido aquí su residencia, han creado empresas, trabajan, pagan impuestos y forman parte de la vida social de las Islas.
Por eso el mensaje que trasladan desde la comunidad italiana es sencillo: firmeza ante los problemas migratorios y de seguridad cuando resulte necesaria, pero sin confundirlos con la movilidad de millones de ciudadanos europeos.
“Una cosa es Ceuta y lo ocurrido con Marruecos, que condenamos, y otra muy distinta los españoles y los italianos que viajan entre dos países hermanos. No debemos confundir una cosa con la otra”, resumen fuentes de la comunidad italiana consultadas por La Gaceta de Canarias.