El comercio minorista de Canarias comienza a mostrar señales de desaceleración tras varios años de crecimiento sostenido. Aunque el sector cerró el segundo trimestre con un incremento interanual del 0,3% en las ventas, por debajo del 0,8% registrado de media en el conjunto del país, el empleo continúa resistiendo y las empresas mantienen, por el momento, unas perspectivas de estabilidad.
El Boletín de Coyuntura de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife refleja que el ritmo de avance del comercio se ha moderado respecto a ejercicios anteriores, una evolución que coincide con un contexto marcado por la pérdida de capacidad de consumo de los hogares.
La vicepresidenta de la Cámara, Victoria González, advirtió de que el comercio del archipiélago «empieza a percibir un entorno menos favorable para el consumo que aconseja prudencia». En su análisis, esta situación responde a la combinación de un crecimiento turístico más contenido que en años anteriores, el repunte de la inflación desde marzo, impulsado principalmente por el encarecimiento de los carburantes, y el elevado coste de la vivienda.
A juicio de González, «está reduciendo el poder adquisitivo de muchas familias y limitando su capacidad para consumir otros bienes y servicios».
Los datos del Índice de Comercio al por Menor (ICM) del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que el balance sigue siendo positivo y que el sector acumula ya seis años consecutivos de crecimiento. No obstante, el informe destaca que la actividad ha perdido dinamismo durante el segundo trimestre, ya que las caídas registradas en abril y mayo solo pudieron compensarse parcialmente gracias a la recuperación experimentada en junio.
Pese a esta moderación, el mercado laboral mantiene un comportamiento favorable. El Índice de Ocupación del Comercio Minorista aumentó un 1,1% respecto al mismo periodo de 2025, situándose seis décimas por encima de la media nacional. Además, entre marzo y junio se incorporaron 2.257 nuevos afiliados, elevando el total de trabajadores del sector hasta los 158.946, lo que representa el 16,7% del empleo existente en Canarias.
Al mismo tiempo, el paro registrado en las actividades comerciales descendió en 929 personas durante el trimestre, hasta alcanzar los 22.412 desempleados. Aunque la entrada en vigor de la nueva clasificación CNAE 2025 dificulta la comparación con años anteriores, la evolución más reciente apunta a un mercado laboral estable.
Desde el ámbito financiero, el director general de Cajasiete, Luis Díaz, aseguró que «seguimos viendo que la actividad continúa aumentando». En este sentido, destacó que el volumen de crédito de la entidad registra un crecimiento cercano al 10%, tanto entre particulares como en empresas, mientras que las operaciones realizadas mediante tarjetas y terminales de punto de venta continúan creciendo en torno al 7%.
El informe también constata un ligero ajuste en el tejido empresarial. El número de empresas comerciales inscritas en la Seguridad Social descendió hasta las 11.741, una reducción moderada que afectó tanto al comercio mayorista como al minorista.
Sin embargo, donde la desaceleración resulta más evidente es en la percepción de los propios empresarios. El Indicador de Confianza Empresarial revela que el 30% de las empresas redujo su actividad durante el segundo trimestre respecto al primero, frente al 16% que consiguió incrementarla, lo que sitúa el saldo de situación en -14 puntos.
Las previsiones para el verano mejoran ligeramente, aunque siguen marcadas por la cautela. El saldo de expectativas permanece en negativo, con tres puntos por debajo de cero, si bien la mayoría de las empresas prevé mantener tanto sus plantillas como sus precios durante el tercer trimestre.
Pese a este escenario, la vicepresidenta de la Cámara de Comercio considera que «no estamos ante un cambio de ciclo, sino ante una normalización del ritmo de crecimiento tras varios ejercicios de fuerte expansión». En este contexto, defendió que «Precisamente por ello- ha ahondado-, resulta necesario seguir reforzando la competitividad del comercio, apoyando la modernización de los establecimientos, la digitalización, la innovación y todas aquellas medidas que contribuyan a estimular el consumo, preservar el poder adquisitivo de las familias y fortalecer la capacidad de adaptación de nuestras empresas».
Asimismo, González insistió en avanzar hacia un marco competitivo «más equilibrado» para el comercio de proximidad. «Nuestros establecimientos realizan un importante esfuerzo para adaptarse a las nuevas formas de consumo, pero necesitan competir en igualdad de condiciones. Por ello seguimos defendiendo la eliminación de la franquicia fiscal aplicable a las importaciones de bienes de escaso valor, es decir, a los envíos inferiores a 150 euros», afirmó.