El empresario, armador y deportista olímpico falleció en Barcelona a los 92 años tras una vida estrechamente vinculada a la vela española y una amistad de casi medio siglo con el Rey emérito
Josep Cusí Ferret, una de las figuras más importantes de la vela española y uno de los amigos y confidentes más cercanos de Juan Carlos I, falleció este miércoles en Barcelona a los 92 años.
Su muerte pone fin a una vida extraordinariamente vinculada al deporte, al mar y, especialmente, a la histórica saga de veleros ‘Bribón’, cuyo nombre quedó unido durante décadas al del Rey emérito.
Juan Carlos I viajó este jueves a Barcelona para asistir al funeral y despedirse personalmente de quien fue mucho más que un compañero de regatas. Ambos mantuvieron durante casi medio siglo una estrecha relación personal que trascendió ampliamente la competición deportiva.
Nacido en Barcelona en 1934, Cusí fue empresario e ingeniero electrónico, pero el deporte ocupó buena parte de su vida. Practicó natación y waterpolo y llegó incluso a participar en los Juegos Olímpicos de México de 1968 en tiro al plato.
Su relación con Juan Carlos I se intensificó a comienzos de los años 70, cuando el entonces príncipe preparaba en Barcelona su participación en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, donde competiría en la clase Dragón. Cusí colaboró en la preparación del equipo español.
A partir de ahí comenzó una relación que acabaría formando parte de la historia de la vela española.
El hombre detrás del ‘Bribón’
Si existe un nombre inseparable de Josep Cusí es ‘Bribón’.
Cusí fue el gran impulsor y armador de una saga de embarcaciones que durante casi cuatro décadas compitió al máximo nivel y reunió a algunos de los mejores regatistas españoles.
Juan Carlos I ejercía habitualmente como patrón. Cusí se ocupaba como armador de que prácticamente todo lo demás funcionara.
En casi cuarenta años llegaron a sucederse 15 embarcaciones con el nombre ‘Bribón’, acumulando un palmarés extraordinario.
Entre sus grandes resultados figuran cinco Copas del Rey, conquistadas en 1984, 1985, 1993, 1994 y 2000, además de dos Sardinia Cup, doce Copas de España, once Trofeos Conde de Godó, una Copa de la Reina, tres Trofeos Príncipe de Asturias y dos Campeonatos de Europa.
Pero reducir la relación entre Cusí y Juan Carlos I a esos resultados sería contar solamente una parte de la historia.
Durante décadas compartieron barcos, competiciones, viajes y una amistad que convirtió al empresario catalán en miembro del reducido círculo personal de confianza del monarca.
Cusí mantuvo siempre un perfil extraordinariamente discreto, incluso cuando su proximidad al Rey lo situaba inevitablemente bajo el foco público.
Mucho más que vela
La biografía de Josep Cusí fue también la de un auténtico aventurero.
Con apenas 18 años llegó a embarcar durante varios meses en el ‘Calypso’ de Jacques Cousteau, participando en aquella extraordinaria época de exploración submarina.
En el ámbito empresarial desarrolló su actividad en el negocio familiar de componentes electrónicos y estuvo relacionado con trabajos de iluminación de algunos espacios emblemáticos de Barcelona.
Su trayectoria fue reconocida con importantes distinciones, entre ellas la Gran Cruz del Mérito Naval, la Medalla al Mérito Deportivo y la Legión de Honor francesa.
En noviembre de 2021 sufrió un grave ictus que deterioró considerablemente su salud y le provocó importantes problemas de movilidad.
A pesar de las dificultades de sus últimos años, la relación con Juan Carlos I permaneció.
Este jueves, apenas unas horas después de conocerse su fallecimiento, el Rey emérito viajó a Barcelona para darle su último adiós.
Una amistad de casi medio siglo dentro y fuera del mar
La historia de Josep Cusí y Juan Carlos I constituye también una parte de la historia moderna de la vela española.
El mar los unió, pero la relación terminó trascendiendo ampliamente las regatas.
Desde aquellos primeros años de preparación olímpica hasta las grandes victorias del ‘Bribón’, Cusí permaneció durante décadas junto al monarca y se convirtió en uno de sus hombres de confianza.
Su discreción fue una de sus características fundamentales. Perteneció al círculo más próximo del Rey sin buscar protagonismo público y permaneció a su lado tanto en los años de grandes éxitos deportivos como posteriormente.
El ‘Bribón’ acabó convirtiéndose en mucho más que un barco.
Fue una de las embarcaciones más reconocibles de la vela española, un proyecto deportivo que atravesó generaciones y que contribuyó a popularizar las grandes regatas entre el público español.
Detrás de aquella historia estaba Josep Cusí.
Con su fallecimiento desaparece uno de los últimos grandes nombres de aquella generación que convirtió la vela española en referencia internacional y uno de los amigos más fieles de Juan Carlos I