Una vista aérea de La Gaceta de Canarias deja al descubierto el abandono y la suciedad del histórico recinto privado, convertido durante los años 80 y 90 en uno de los grandes centros de ocio y conciertos de Tenerife

La Plaza de Toros, la vergüenza olvidada en el corazón de Santa Cruz

Plaza de toros, Santa Cruz
Foto: La Gaceta

De Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Palmera, Celia Cruz, Miles Davis o Juan Luis Guerra al silencio, la vegetación y el deterioro. El Ayuntamiento admite desde hace tiempo el pésimo estado del inmueble, pero su titularidad privada condiciona cualquier intervención directa. En su entorno sobrevive además una colonia controlada de alrededor de 50 gatos.

Hubo un tiempo en que detrás de esos muros había miles de personas. Sonaba la música, se celebraba el Carnaval, había lucha canaria, boxeo, cine de verano y Santa Cruz disponía de uno de sus grandes lugares de encuentro.

Hoy, detrás de esos mismos muros, hay abandono.

La Plaza de Toros de Santa Cruz de Tenerife permanece como una enorme herida urbana en pleno corazón de la capital. Cerrada, sin actividad y deteriorándose mientras pasan los años y continúa sin encontrarse una solución definitiva para uno de los inmuebles históricos más singulares de la ciudad.

La fotografía aérea obtenida por La Gaceta de Canarias permite comprobar ahora una realidad que desde la calle apenas puede intuirse.

La imagen es demoledora.

Desde el aire aparece prácticamente todo el interior del antiguo recinto y queda al descubierto su estado actual: falta de mantenimiento, vegetación, suciedad y los efectos de años sin actividad.

Una estampa lamentable para una instalación situada no en las afueras, sino en plena Rambla de Santa Cruz y dentro de uno de los espacios urbanos más reconocibles de la capital.

Y lo que hace todavía más difícil asumir la fotografía es recordar qué fue aquel lugar.

De plaza taurina a gran centro de ocio

La Plaza de Toros fue inaugurada el 30 de abril de 1893, dentro de las Fiestas de Mayo de Santa Cruz. El proyecto correspondió al arquitecto municipal Antonio Pintor y Ocete y el recinto llegó a tener capacidad para unos 6.800 espectadores.

La actividad taurina, sin embargo, terminó perdiendo fuerza con el paso del tiempo. El último espectáculo de estas características se celebró el día de Reyes de 1984.

Paradójicamente, fue entonces cuando comenzó una segunda vida que terminaría dejando una huella mucho mayor en la memoria reciente de Santa Cruz.

En 1985 se acometió la transformación de la Plaza de Toros en un gran recinto multiusos con capacidad para unas 10.000 personas. Se instalaron los recordados toldos sostenidos por una estructura metálica y el antiguo coso pasó a convertirse en un auténtico coliseo urbano.

Santa Cruz todavía no tenía los grandes recintos de espectáculos que llegarían décadas después.

Y la Plaza de Toros ocupó ese espacio.

Por allí pasaron el Carnaval, las galas de elección de la Reina, concursos de murgas y rondallas, lucha canaria, boxeo, mítines políticos, cine de verano, circo, patinaje y grandes acontecimientos populares.

Pero hubo algo que marcó especialmente a toda una generación: los conciertos.

Cuando Santa Cruz escuchaba a Bosé, Alejandro Sanz y Palmera

Durante los años 80 y 90, la Plaza de Toros se convirtió en uno de los grandes escenarios musicales de Tenerife.

Por allí pasó Miguel Bosé. También actuó Alejandro Sanz y lo hizo igualmente Palmera, histórico grupo tinerfeño y una de las referencias de la música hecha en Canarias.

La Gaceta de Canarias puede dar testimonio directo de aquellas actuaciones que permanecen en la memoria de quienes vivieron aquella etapa.

La nómina de artistas que pisaron aquel recinto demuestra la dimensión que llegó a alcanzar.

Miles Davis actuó allí en junio de 1987. Celia Cruz y la Sonora Matancera abarrotaron la Plaza en 1988. También pasaron Óscar D’León, Jerry Lee Lewis, Jimmy Cliff, Joe Cocker, Juan Luis Guerra, Barricada y posteriormente Molotov, entre muchos otros.

La salsa merece un capítulo propio.

La Plaza de Toros fue durante aquellos años uno de los grandes templos de la música latina en Canarias. Queda también para el recuerdo el Corona Salsa y aquellas 24 horas de salsa que convirtieron el recinto en una gigantesca fiesta musical.

Hubo noches en las que miles de personas llenaban sus gradas.

La Plaza estaba viva.

Era parte de Santa Cruz.

Era uno de los sitios donde ocurrían las cosas.

Por eso el contraste con la fotografía que publica hoy La Gaceta de Canarias resulta todavía más brutal.

Una propiedad privada en medio de la ciudad

Existe una circunstancia imprescindible para entender por qué el problema se ha enquistado durante tantos años.

La Plaza de Toros es propiedad privada.

El Ayuntamiento de Santa Cruz no puede actuar sobre el inmueble como si fuera patrimonio municipal. No puede entrar simplemente a rehabilitarlo, transformarlo o decidir unilateralmente cuál será su futuro.

Eso condiciona enormemente la capacidad de intervención directa de la Administración.

Pero tampoco significa que el inmueble pueda permanecer completamente ajeno a cualquier actuación pública. Existen obligaciones y competencias relacionadas con la conservación, la seguridad, la salubridad y el cumplimiento de la normativa urbanística.

De hecho, es el propio Ayuntamiento el que ha definido oficialmente la instalación como abandonada y en un estado deplorable.

El Consistorio lleva tiempo intentando buscar una salida.

En junio de 2025, el alcalde, José Manuel Bermúdez, y responsables municipales de Urbanismo mantuvieron una reunión con los propietarios para analizar la situación del planeamiento y las posibilidades de rehabilitación.

El ámbito se encuentra además dentro del Plan Especial del Barrio de Los Hoteles, lo que añade condicionantes patrimoniales y urbanísticos a cualquier operación futura.

Las conversaciones existen.

Las intenciones también.

Pero la solución no llega.

Y mientras los despachos estudian el futuro, el deterioro continúa avanzando en el presente.

Suciedad dentro y fuera

El problema tampoco termina detrás de los muros.

Quienes viven, trabajan o pasan habitualmente por el entorno conocen la situación del perímetro exterior y la sensación de falta de mantenimiento que se percibe en determinados puntos.

Pero desde la calle únicamente puede contemplarse una pequeña parte de lo que sucede.

La fotografía aérea de La Gaceta de Canarias cambia completamente la perspectiva.

Desde arriba desaparecen los muros.

Y aparece la Plaza.

Completa.

El interior deja al descubierto el resultado de años sin actividad y sin una recuperación integral del espacio.

Resulta difícil encontrar una imagen que explique mejor el problema.

Un recinto de unos 80 metros de diámetro, cargado de historia y situado en uno de los principales ejes urbanos de Santa Cruz, permanece cerrado sobre sí mismo mientras continúa deteriorándose.

El verano desnuda todavía más el abandono

Hay una época en la que esta situación se hace especialmente evidente.

El verano.

Durante estas semanas baja el ritmo habitual de muchos vecinos del entorno. Las vacaciones reducen la actividad, disminuye el tránsito cotidiano en determinados momentos y algunas calles pierden parte del movimiento que presentan durante el resto del año.

Y cuando baja el ruido de la ciudad, determinadas realidades aparecen con mayor claridad.

Quienes permanecen en la zona y conocen diariamente el entorno observan cómo el deterioro resulta cada vez más palpable.

Sin el movimiento constante de coches y peatones, la Plaza de Toros parece todavía más abandonada.

La imagen aérea obtenida por este periódico permite comprobarlo desde una perspectiva excepcional.

Lo que normalmente permanece oculto tras las paredes aparece ahora completamente expuesto.

Y la fotografía refleja una situación de abandono total que ofrece una imagen difícilmente asumible para Santa Cruz de Tenerife.

No se trata únicamente de nostalgia.

Ni de reclamar que la Plaza vuelva a ser exactamente lo que fue.

Se trata de la imagen y de la conservación de la ciudad.

Porque la propiedad podrá ser privada, pero la degradación de un inmueble de estas dimensiones en plena Rambla termina formando parte inevitablemente del paisaje público de Santa Cruz.

‘Los Toritos’: medio centenar de gatos junto a una Plaza que lleva años cerrada

El abandono de la Plaza de Toros convive con otra realidad conocida por los vecinos del entorno: la existencia de una importante colonia felina.

Se denomina “Los Toritos” y está oficialmente reconocida por el Ayuntamiento de Santa Cruz.

La colonia se localiza entre la Plaza de Toros y la iglesia del Sagrado Corazón y está integrada por aproximadamente 50 gatos.

El Ayuntamiento concedió autorización provisional para su gestión controlada y estableció medidas destinadas a identificar mediante microchip, esterilizar y marcar a los animales, además de ordenar sus puntos de alimentación.

La existencia de esta colonia ofrece otra imagen singular de lo ocurrido alrededor de un recinto que lleva años sin actividad.

Pero resulta imprescindible diferenciar ambos problemas.

Los gatos no son responsables del deterioro de la Plaza de Toros.

La colonia requiere control, limpieza, seguimiento y una adecuada convivencia con los residentes, pero el estado del inmueble responde a muchos años sin que se haya ejecutado una solución definitiva para su conservación y futuro.

De 10.000 personas al silencio: una memoria que Santa Cruz no debería perder

La fotografía actual resulta especialmente dura cuando se compara con la historia reciente del recinto.

Tras finalizar prácticamente su etapa taurina, Santa Cruz realizó en los años 80 una apuesta por transformar la vieja plaza en un espacio multiusos.

La operación permitió elevar su capacidad hasta aproximadamente 10.000 espectadores y durante años el recinto funcionó como uno de los grandes espacios culturales, deportivos y de ocio de Tenerife.

Allí se celebraron galas del Carnaval, concursos, lucha canaria, boxeo, cine y espectáculos.

Y allí escucharon música miles de tinerfeños.

Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Palmera, Celia Cruz, Óscar D’León, Miles Davis, Juan Luis Guerra, Jerry Lee Lewis, Jimmy Cliff o Joe Cocker forman parte, entre otros, de la memoria musical asociada a aquel lugar.

También las grandes citas salseras y las recordadas jornadas de Corona Salsa y las 24 horas de salsa.

Para una generación, decir Plaza de Toros no significaba hablar de tauromaquia.

Significaba conciertos.

Carnaval.

Deporte.

Noches de verano.

Miles de personas.

Significaba Santa Cruz.

Ayer, referente; hoy, una imagen lamentable

1893. Se inaugura la Plaza de Toros de Santa Cruz.

1984. Se celebra el último espectáculo taurino.

1985. Comienza su transformación en recinto multiusos para unas 10.000 personas.

Años 80 y 90. Vive su gran etapa como espacio de Carnaval, deporte, ocio y conciertos.

Décadas posteriores. Pierde progresivamente su actividad hasta quedar cerrada.

2025. Ayuntamiento y propietarios vuelven a reunirse para intentar avanzar hacia una solución urbanística.

Verano de 2026. Una vista aérea de La Gaceta de Canarias muestra el estado actual de su interior.

Más de 130 años después de su inauguración, Santa Cruz continúa teniendo delante una asignatura pendiente.

No se trata de recuperar las corridas de toros.

Tampoco necesariamente de reconstruir el modelo de ocio de los años 80.

Se trata de decidir qué hacer con un inmueble que forma parte de la historia de la capital y cuyo deterioro ya no puede esconderse detrás de sus muros.

Donde hubo 10.000 personas, hoy hay silencio. Donde hubo música, Carnaval y deporte, hoy domina el abandono.

La Plaza de Toros sigue esperando.

Y Santa Cruz también.

Plaza de toros, Santa Cruz