El Cabildo de Gran Canaria ha confirmado este miércoles que la isla continúa en nivel máximo de alerta por riesgo de incendios forestales debido a la persistencia de las altas temperaturas, la baja humedad y el viento, unas condiciones que incrementan notablemente la posibilidad de que cualquier conato se propague con rapidez.
El jefe de Emergencias del Cabildo, Federico Grillo, explicó que el territorio se encuentra «muy estresado» desde el punto de vista ambiental, lo que favorece la expansión de un posible incendio. Además, advirtió de que la previsión meteorológica apunta a un empeoramiento del viento durante la jornada, aumentando aún más el riesgo.
Ante esta situación, la corporación insular mantiene desplegado todo el operativo de emergencias para garantizar una respuesta inmediata en caso de incendio y ha apelado a la máxima colaboración ciudadana. El Cabildo solicita a la población que avise de forma inmediata al detectar cualquier columna de humo o actividad que pueda originar un fuego.
Asimismo, recomienda evitar el acceso a las zonas de montaña situadas por encima de los 400 metros de altitud, respetar las restricciones en vigor y extremar las medidas de precaución para prevenir cualquier incidente.
La isla permanece en alerta máxima desde el pasado 3 de agosto, cuando la Dirección del Plan de Prevención y Extinción de Incendios Forestales (INFOGRAN) elevó el nivel de emergencia para todo el territorio situado por encima de la cota de 400 metros, en todas las vertientes de Gran Canaria.
Entre las medidas adoptadas figura la prohibición de encender fuego en cualquier espacio abierto, incluidas las quemas agrícolas, cuyas autorizaciones han quedado suspendidas hasta nuevo aviso. También permanecen cerrados los albergues, áreas recreativas, zonas de acampada y los descansaderos de la red insular de carreteras.
Las restricciones incluyen además la prohibición de utilizar material pirotécnico y de emplear maquinaria o equipos que puedan generar chispas, llamas o descargas eléctricas tanto en los montes como en una franja de 400 metros a su alrededor.
Del mismo modo, queda prohibido el acceso y la circulación por pistas, senderos y terrenos forestales, salvo para residentes o personal autorizado vinculado a los servicios de emergencia. El Cabildo insiste en que la prevención es clave para evitar incendios y recuerda que la protección de los montes de Gran Canaria depende también de la responsabilidad de toda la ciudadanía.