‘La prioridad no es soñar nuevas carreteras, sino terminar las que Canarias lleva años esperando’, por José Fernando Cabrera

El debate sobre las grandes infraestructuras siempre despierta ilusión. Es lógico. Pensar en nuevas conexiones viarias o en proyectos de enorme dimensión forma parte de la planificación de cualquier territorio que quiera crecer. Pero también conviene mantener los pies en la tierra.

Hablar hoy de la financiación de proyectos que apenas son una idea puede resultar precipitado. Entre el anuncio de una infraestructura y su inauguración suelen pasar, en el mejor de los casos, entre ocho y diez años. Hay estudios, proyectos, evaluaciones ambientales, expropiaciones, licitaciones, adjudicaciones y, finalmente, la ejecución de las obras. Es un camino largo.

Por eso, Canarias no puede permitirse ahora dispersar esfuerzos. Lo que necesita es eficacia y concentración en aquellas actuaciones que ya están maduras y cuya ejecución resulta imprescindible para la movilidad, la seguridad y la competitividad de las islas.

Antes de abrir nuevos debates sobre financiación, debemos garantizar los recursos para concluir proyectos estratégicos que llevan demasiado tiempo esperando. Entre ellos destacan los tramos San Isidro-Las Chafiras, Oroteanda-Las Américas, Las Américas-Fañabé y San Juan de la Rambla-Icod de los Vinos, todos ellos fundamentales para aliviar algunos de los mayores puntos de congestión de Tenerife.

A ello se suman otras actuaciones que ya se encuentran en fase de redacción o tramitación administrativa, como la conexión entre la rotonda de Las Manchas y Fonsalía, el túnel de Mesa Mota, la circunvalación de La Laguna, el tercer carril entre el aeropuerto y La Orotava o el doble carril entre el túnel de Erjos y la rotonda de Las Manchas.

Canarias necesita una estrategia clara. Cada euro público debe dirigirse primero a terminar aquello que ya está planificado y preparado para ejecutarse. Multiplicar anuncios puede generar titulares, pero no resuelve los problemas diarios de miles de ciudadanos que pasan horas en los atascos.

La movilidad no se mejora acumulando promesas, sino priorizando inversiones, ejecutando obras y cumpliendo los plazos. Esa debería ser hoy la hoja de ruta. Porque antes de pensar en la siguiente gran infraestructura, Canarias tiene la obligación de terminar las que ya sabe que necesita.Firma: José Fernando Cabrera, empresario.