El Cabildo de Tenerife ha culminado su salida del accionariado de Bodegas Insulares con la transferencia del 45,66% de las participaciones que mantenía en la sociedad a los viticultores de la isla, una decisión que este viernes ratificó el pleno de la corporación insular.
La medida pone fin a la presencia de la institución en la hasta ahora empresa mixta y responde a la necesidad de adaptar su actuación a la normativa de competencia, después de que el propio sector trasladara advertencias a la Dirección General de la Competencia de la Unión Europea sobre la participación directa de la administración en actividades de carácter comercial.
El consejero de Sector Primario, Valentín González, explicó que esta actuación supone el cese definitivo de la actividad del Cabildo en la empresa y permite regularizar una situación que, según indicó, debía adecuarse al principio de que las administraciones públicas no intervengan de forma directa en este tipo de negocios.
Por su parte, el vicepresidente del Cabildo, Lope Afonso, señaló que la culminación del proceso es «el resultado de una decisión que refleja nuestro compromiso con el cumplimiento de las normativas de competencia, garantizando, al mismo tiempo, que el tejido productivo insular asuma con plena autonomía el liderazgo y la gestión del futuro vitivinícola de Tenerife».
González recordó además que la entrada del Cabildo en Bodegas Insulares durante la década de los noventa respondió a la necesidad de fortalecer la industria vitivinícola en un momento decisivo para el sector. Sin embargo, destacó que, transcurridos 35 años, los objetivos planteados entonces se han alcanzado con la profesionalización de la actividad, el desarrollo de infraestructuras de comercialización y el impulso de la marca Vinos de Tenerife.