A veces formamos parte de un equipo, un proyecto o una relación profesional que funciona bien. Existe respeto, confianza y una forma de trabajar que se ha construido con tiempo y esfuerzo.
Sin embargo, en lugar de valorar ese 90% que funciona, nos centramos en el 10% que echamos de menos. Y cuando creemos encontrarlo en otro lugar, podemos llegar a pensar que allí todo será mejor.
El problema es que de lo nuevo solo vemos aquello que nos atrae, todavía no conocemos sus dificultades. Mientras tanto, dejamos de valorar lo que ya habíamos construido.
Y así podemos terminar cambiando un 90% real, sólido y demostrado por un 10% atractivo, pero incompleto.
No se trata de conformarse ni de renunciar a mejorar. Se trata de no despreciar lo que funciona por obsesionarnos únicamente con lo que falta.
Este domingo, recuerda: antes de soltar aquello que has construido, asegúrate de no estar cambiando un 90% de realidad por un 10% de ilusión.
Pasen un buen domingo.