La crisis migratoria que vive Ceuta alcanza dimensiones sin precedentes. El Gobierno de España ha informado de que 37.500 personas ya han sido devueltas a Marruecos tras la entrada masiva registrada en los últimos días, mientras que el número de fallecidos asciende ya a 57, en una de las mayores tragedias humanitarias asociadas a la frontera sur europea.
Aunque el Ejecutivo cifra en torno a 50.000 las personas que lograron acceder irregularmente a la ciudad autónoma, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, eleva esa cifra hasta 60.000, reflejando la magnitud de un episodio que ha puesto al límite la capacidad de respuesta de las administraciones.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, junto al Ejército y los servicios de emergencias, continúan desplegados para controlar la situación, mientras se mantienen los retornos a Marruecos en coordinación con las autoridades del país vecino. Al mismo tiempo, miles de personas permanecen pendientes de atención humanitaria y de la tramitación de su situación administrativa.
La Comisión Europea ha reiterado que la frontera de Ceuta es también una frontera exterior de la Unión Europea y ha mostrado su disposición a respaldar a España con medios y recursos. La presión migratoria también mantiene en alerta al Archipiélago canario, una de las principales rutas de llegada desde el continente africano, donde las autoridades siguen de cerca la evolución de una crisis que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el control de fronteras, la cooperación con los países de origen y la gestión migratoria común en la UE.