La inflación vuelve a ganar fuerza en España. El Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa el IPC adelantado de julio en el 3,5%, tres décimas más que el mes anterior, alcanzando su nivel más alto desde mayo de 2024. El principal responsable del repunte es el fuerte encarecimiento de los combustibles, cuyo precio se ha disparado en torno a un 40% respecto al verano del año pasado, impulsado por la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo y el aumento del precio del petróleo.
El incremento del coste de los carburantes ha tenido un efecto directo sobre el transporte y la distribución de mercancías, trasladándose a la cesta de la compra. Los alimentos continúan encareciéndose, aunque de forma más moderada que la energía, mientras que la electricidad también vuelve a presionar al alza el índice general de precios. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, también aumenta hasta el 3%, lo que evidencia que las tensiones sobre los precios siguen siendo persistentes.
Economistas advierten de que, si continúan las tensiones internacionales y el petróleo mantiene su escalada, la inflación podría mantenerse por encima del 3% durante los próximos meses, con un nuevo impacto sobre el poder adquisitivo de las familias y los costes de empresas y autónomos.