La guerra arancelaria de Trump incendia América: Canadá responderá “dólar por dólar” y da por acabada la vieja relación con EEUU

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La guerra comercial impulsada por Donald Trump abre un nuevo y peligroso capítulo en el continente americano. Estados Unidos y Canadá, dos de los socios económicos más estrechamente vinculados del mundo, han entrado en una escalada arancelaria después del fracaso de las negociaciones para alcanzar un acuerdo que evitara nuevas barreras al comercio. Brasil completa un escenario de creciente tensión con Washington.

Estados Unidos ha puesto en marcha aranceles del 50% sobre productos canadienses por valor de unos 20.000 millones de dólares, una decisión que ha encontrado una respuesta inmediata del Gobierno de Mark Carney. El primer ministro canadiense anunció que Ottawa contestará “dólar por dólar” mediante gravámenes equivalentes a las importaciones procedentes de Estados Unidos a partir del próximo 8 de septiembre.

La represalia canadiense alcanzará sectores como el acero, los productos lácteos, la electrónica, los electrodomésticos y la maquinaria agrícola. La dimensión del enfrentamiento, sin embargo, supera ya el terreno puramente económico.

Carney ha reconocido públicamente que Estados Unidos ha cambiado y Canadá no volverá a la antigua relación que mantenía con su vecino, una afirmación especialmente significativa entre dos países que durante décadas construyeron una de las mayores relaciones comerciales y estratégicas del planeta.

El Gobierno canadiense considera que las modificaciones introducidas por Washington en la recta final de las negociaciones eran injustas, perjudiciales económicamente y ponían incluso en cuestión la fiabilidad de cualquier acuerdo futuro.

Trump, lejos de rebajar el enfrentamiento, mantiene su política de utilizar los aranceles como una de las principales herramientas de presión económica de Estados Unidos.

La tensión canadiense se suma al enfrentamiento mantenido con Brasil. Washington ha aplicado fuertes aranceles a numerosos productos brasileños y el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha rechazado las medidas unilaterales, defendiendo la soberanía económica del país y su capacidad para responder.

América entra así en una etapa de proteccionismo, represalias y búsqueda de nuevos socios comerciales que amenaza con alterar relaciones económicas construidas durante décadas.

Tres países, una guerra comercial que cambia las reglas

ESTADOS UNIDOS | Trump convierte los aranceles en instrumento de presión

La Casa Blanca ha convertido los aranceles en una de sus principales herramientas de política económica exterior. Canadá afronta ahora gravámenes del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en productos. Washington defiende las medidas como protección de sus productores y como respuesta al trato comercial que considera perjudicial para los intereses estadounidenses.

CANADÁ | Carney rompe con décadas de entendimiento

Ottawa ha decidido no ceder. Canadá aplicará desde el 8 de septiembre una respuesta “dólar por dólar” sobre productos estadounidenses. Pero el mensaje más contundente de Mark Carney es político: Canadá asume que no regresará a la relación que históricamente mantuvo con Estados Unidos y apuesta por diversificar mercados, inversiones y alianzas comerciales.

Lula también planta cara a Washington

Brasil es otro de los grandes protagonistas del enfrentamiento arancelario con Estados Unidos. Lula ha rechazado las medidas unilaterales de Washington y ha defendido los intereses y la soberanía económica brasileña. Al mismo tiempo, mantiene abierta la negociación con Trump y sostiene que permanecer en la mesa de diálogo es la mejor alternativa para ambos países, sin renunciar a responder ante medidas que Brasil considere injustificadas.