Teherán mantiene su postura de que cualquier vuelta al diálogo debe ir precedida por el cumplimiento de los compromisos asumidos por Estados Unidos en el acuerdo.
Irán ha vuelto a cerrar la puerta a una reanudación de las negociaciones con Estados Unidos mientras considere que Washington continúa incumpliendo los compromisos recogidos en el memorando de entendimiento alcanzado en junio. Teherán sostiene que no dará nuevos pasos en el proceso diplomático hasta que la Administración estadounidense respete su parte del acuerdo.
La posición iraní se enmarca en la creciente tensión entre ambos países y en el deterioro del entendimiento alcanzado el pasado 17 de junio. El acuerdo, mediado por Pakistán y Qatar, establecía un marco para poner fin al conflicto y abrir un periodo de negociaciones de hasta 60 días con el objetivo de alcanzar un pacto definitivo. Entre sus principales elementos figuraban el alto el fuego, compromisos relacionados con el programa nuclear iraní, el levantamiento de determinadas sanciones y medidas para normalizar el tránsito por el estrecho de Ormuz.
El Gobierno iraní acusa a Washington de haber incumplido varias de sus obligaciones. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, ya señaló en julio que el memorando se basa en un principio de «compromiso recíproco»: si Estados Unidos cumple sus compromisos, Irán también lo hará. En caso contrario, Teherán considera que tampoco está obligado a continuar aplicando unilateralmente las disposiciones pactadas.
La disputa afecta especialmente a las medidas económicas previstas en el entendimiento. El acuerdo contemplaba aliviar la presión económica sobre Irán y avanzar en la liberación de fondos iraníes congelados, mientras que Teherán debía asumir compromisos en materia nuclear y facilitar determinadas condiciones para la navegación por Ormuz.
El estrecho de Ormuz, otro foco de tensión
La situación se complica además por la disputa en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales vías mundiales para el transporte de petróleo. Irán ha endurecido sus condiciones para una eventual reapertura completa del tráfico y ha presentado nuevas exigencias a Estados Unidos, vinculando cualquier avance a garantías políticas y económicas.
El deterioro del acuerdo no es nuevo. A mediados de julio, el viceministro iraní de Exteriores Kazem Gharibabadi ya afirmó que Teherán no sería quien solicitara primero una nueva ronda de negociaciones con Washington después de que las actuaciones estadounidenses hubieran alterado el memorando.
Con este escenario, la posibilidad de recuperar el canal diplomático permanece abierta, pero Irán insiste en que no retomará las conversaciones en las condiciones actuales. Teherán exige primero que Estados Unidos vuelva a cumplir los compromisos que, según su versión, asumió en junio, mientras Washington busca mantener abierta la vía del diálogo y evitar una nueva escalada en Oriente Medio.