El Etna vuelve a rugir en plena temporada alta y sus efectos ya se sienten mucho más allá de las laderas del volcán. Una nueva fase eruptiva ha obligado a imponer importantes restricciones al tráfico aéreo en Sicilia, con cientos de vuelos afectados y miles de pasajeros pendientes de cancelaciones, retrasos y desvíos en uno de los momentos de mayor movilidad turística del verano.
El principal foco de los problemas se encuentra en el aeropuerto de Catania-Fontanarossa, puerta de entrada al este de Sicilia y una de las terminales con mayor tráfico de Italia. La presencia de ceniza volcánica en el espacio aéreo y sobre las instalaciones aeroportuarias ha condicionado las operaciones y obligado a las autoridades a adoptar sucesivas restricciones por motivos de seguridad.
La actividad del Etna ha generado columnas de ceniza y fuentes de lava, ofreciendo imágenes espectaculares durante la noche, pero provocando al mismo tiempo importantes complicaciones para la aviación. La ceniza volcánica representa un riesgo especialmente serio para los motores de los aviones, por lo que cualquier episodio de este tipo obliga a extremar las medidas de seguridad.
Las consecuencias se producen, además, en fechas especialmente sensibles. Sicilia vive estos días uno de sus grandes picos turísticos coincidiendo con Ferragosto, el 15 de agosto, cuando millones de italianos se desplazan por vacaciones y las principales zonas turísticas registran una elevada ocupación.
La situación ha obligado a las compañías aéreas a reorganizar vuelos, buscar aeropuertos alternativos y atender a numerosos pasajeros que han visto modificados sus planes. Parte del tráfico puede ser desviado hacia otros aeropuertos sicilianos, especialmente Palermo y Comiso, dependiendo de la evolución de la nube volcánica y de las condiciones meteorológicas.
Las autoridades italianas y los organismos científicos mantienen una vigilancia permanente sobre el Etna. La evolución de la erupción y, especialmente, la dirección del viento determinarán durante las próximas horas el alcance de las restricciones.
Para los viajeros con vuelos programados hacia o desde Sicilia, la recomendación es comprobar el estado de su conexión antes de acudir al aeropuerto y mantenerse pendientes de las comunicaciones de su compañía aérea.
El volcán activo más alto de Europa vuelve así a recordar su enorme capacidad para alterar la vida de Sicilia: esta vez, además, lo hace en el peor momento posible para el transporte aéreo, en pleno corazón de las vacaciones de agosto.