El CD Tenerife ha aplazado sin fecha el viaje a Agadir que tenía previsto realizar esta semana su equipo femenino, para disputar un encuentro amistoso frente a un combinado de la región marroquí de Souss-Massa. Una decisión que ha dejado de ser exclusivamente deportiva y que, según ha podido saber este diario, ha provocado un enfado sordo en el Gobierno de Canarias por la forma en la que se ha gestionado la suspensión.
El encuentro estaba programado para este jueves 20 de agosto y formaba parte de la estrategia de cooperación entre Canarias y Souss-Massa impulsada directamente por el Ejecutivo autonómico. De hecho, el presidente del Tenerife Femenino, Sergio Batista, participó en enero en la misión institucional encabezada por Fernando Clavijo en Agadir, donde el deporte fue incorporado como uno de los ámbitos estratégicos de colaboración entre ambos territorios.
La polémica comenzó después de que el Tenerife Femenino recibiera una comunicación del CD Tenerife solicitándole que suspendiera el desplazamiento a Marruecos. Batista se puso entonces en contacto con el consejero delegado de la SAD, Antonio Porro, para conocer las razones.
Según consta en la carta posteriormente enviada por Batista al viceconsejero del Gabinete de Presidencia, Octavio Caraballo, Porro le trasladó que Rayco García había recibido una llamada desde «instancias estatales» instándole a solicitar la suspensión del viaje.
El asunto adquiere una dimensión política porque esa advertencia no habría llegado directamente al Gobierno de Canarias, pese a tratarse de una iniciativa promovida por el propio Ejecutivo autonómico, sino al máximo accionista del CD Tenerife. El equipo femenino, que cuenta con autonomía jurídica respecto a la SAD, decidió entonces trasladar la situación a Presidencia del Gobierno para conocer cómo debía proceder.
Ahí se encuentra buena parte del malestar que existe en el Ejecutivo canario. Según ha podido saber este diario, en el Gobierno no ha sentado bien ni el fondo ni especialmente las formas utilizadas para intentar detener una iniciativa que llevaba meses preparándose dentro de las relaciones institucionales entre Canarias y Marruecos.
Finalmente, el Tenerife Femenino confirmó este lunes que el torneo queda aplazado sin fecha. El club ha evitado alimentar públicamente la controversia y ha agradecido la comprensión de las partes implicadas.
La gran incógnita continúa siendo quién realizó la llamada a Rayco García. La carta conocida habla expresamente de «instancias estatales», pero no identifica al organismo, departamento ni persona responsable de esa comunicación. Por tanto, a esta hora no puede atribuirse directamente la llamada al Gobierno de España.
El resultado, sin embargo, ya es evidente: un encuentro concebido para reforzar la cooperación entre Canarias y Souss-Massa ha terminado aplazado después de una cadena de comunicaciones que ha provocado sorpresa en el Tenerife Femenino y malestar político en el Ejecutivo autonómico.
Informativos SER destapa la carta y las presiones desde «instancias estatales»
Radio Club Tenerife-Cadena SER adelantó este lunes la existencia de la carta remitida por Sergio Batista a Octavio Caraballo, un documento que permitió conocer la secuencia de comunicaciones que desembocó en el aplazamiento del encuentro.
Según la información de la SER, Batista explica en su escrito que Antonio Porro le comunicó que Rayco García había recibido una llamada desde «instancias estatales» para que promoviera la suspensión del viaje del Tenerife Femenino a Agadir.
Horas después, Informativos SER confirmó que el encuentro quedaba aplazado sin fecha y apuntó directamente al malestar generado dentro del Ejecutivo regional porque la advertencia llegó al club y no al Gobierno de Canarias, pese a ser este último el impulsor institucional del proyecto.
La SER vincula además el episodio con la delicada situación existente en Ceuta, aunque sigue sin conocerse públicamente quién realizó la llamada a Rayco García ni desde qué organismo estatal se produjo. Esa incógnita es ahora una de las claves políticas de un asunto que comenzó como un desplazamiento deportivo y ha terminado abriendo una inesperada controversia institucional.