El mercado inmobiliario de las Islas mantiene la presión sobre los precios y se sitúa entre los más caros de España. Paralelamente, los compradores internacionales alcanzan el 15,98% de las operaciones en el conjunto nacional, con británicos, neerlandeses y alemanes entre las nacionalidades más activas.
La vivienda continúa encareciéndose en Canarias y el Archipiélago consolida su posición entre los territorios españoles con precios más elevados. Los últimos datos del Colegio de Registradores sitúan el precio medio de la vivienda en las Islas por encima de la barrera de los 3.000 euros por metro cuadrado, concretamente alrededor de los 3.052 euros, una cifra que coloca a Canarias entre las comunidades más caras del país.
El dato adquiere especial relevancia porque coincide con la fortaleza que continúa mostrando la demanda internacional. Durante el segundo trimestre de 2026, entre abril y junio, los extranjeros protagonizaron el 15,98% de las compraventas de vivienda realizadas en España, superando las 26.800 operaciones.
Canarias conoce especialmente bien este fenómeno. Su condición de destino turístico internacional, el clima, la conectividad aérea y la importante población extranjera residente han convertido históricamente a las Islas en uno de los mercados españoles con mayor presencia de compradores procedentes de otros países.
Entre las nacionalidades que encabezan actualmente las adquisiciones de vivienda en España aparecen británicos, neerlandeses y alemanes, tres mercados que mantienen además una estrecha vinculación turística y residencial con Canarias.
La evolución de los precios introduce, sin embargo, otra dimensión al fenómeno. Superar los 3.000 euros por metro cuadrado significa que una vivienda de 80 metros cuadrados tendría, tomando únicamente ese promedio como referencia, un valor próximo a los 244.000 euros. Las diferencias entre islas, municipios y zonas turísticas son, no obstante, muy importantes y determinados enclaves se sitúan considerablemente por encima de esa cifra.
La presión resulta especialmente visible en los municipios turísticos y costeros de Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, donde confluyen la demanda residencial local, la inversión, la vivienda vacacional, las segundas residencias y el comprador internacional.
El mercado español ofrece además una aparente contradicción: el número de operaciones empieza a mostrar síntomas de moderación, pero los precios mantienen niveles elevados. Durante el segundo trimestre se contabilizaron 167.934 compraventas de vivienda en España, un 5,7% menos que en los tres primeros meses del año.
En Canarias, el debate adquiere una dimensión añadida por las dificultades de acceso a la vivienda de una parte de la población residente. La fortaleza de la demanda internacional aporta inversión y actividad económica, pero coincide con una oferta limitada por las características territoriales de las Islas y con unos precios que han avanzado mucho más rápido que la capacidad adquisitiva de numerosos hogares.
El reto vuelve así a estar sobre la mesa: compatibilizar la condición de Canarias como uno de los destinos residenciales internacionales más atractivos de Europa con la necesidad de garantizar vivienda accesible para quienes viven y trabajan en las Islas.
Porque los dos datos avanzan en paralelo: Canarias ya supera los 3.000 euros por metro cuadrado y el comprador extranjero continúa teniendo un peso determinante en el mercado inmobiliario español.