Agosto tiene algo especial. Quizá porque durante muchos años nos enseñaron que agosto era sinónimo de vacaciones, de carreteras llenas, de mochilas, de viajes y de buscar en un mapa ese lugar donde desconectar. Pero quienes vivimos en Canarias sabemos que, a veces, no hace falta ir demasiado lejos para sentir que estamos de vacaciones.
Aquí agosto tiene otro ritmo.
Tiene el sonido de las olas y el olor a salitre. Tiene una mañana en la playa, una tarde de piscina y ese momento en el que el sol empieza a bajar y alguien propone: “¿Nos tomamos algo?”. Y, de repente, pasan las horas.
Tiene campo. Tiene caminos, medianías, sombra de árboles y conversaciones que se alargan sin mirar el reloj. Tiene pueblos que en agosto parecen recuperar una vida distinta, con fiestas, verbenas, romerías, mesas largas y vecinos que se conocen de toda la vida.
Y tiene algo que, quizá, sea nuestro mayor privilegio: nuestra gente.
Porque el verano canario no se entiende sin compartir. Sin el amigo que aparece con una neverita. Sin la familia que organiza un almuerzo que empieza a mediodía y nadie sabe exactamente cuándo termina. Sin los amigos de siempre, los nuevos amigos, la familia, la vecindad, los que están y los que regresan por unos días.
Agosto también es volver.
Volver a ese barrio. A ese pueblo. A esa playa. A ese ventorrillo. A esas fiestas. A las conversaciones pendientes. A los abrazos que durante el año dejamos para después.
Y quizá ahí esté una de las grandes lecciones de este mes: no siempre necesitamos más para disfrutar más.
Tenemos un territorio extraordinario. Tenemos mar, montaña, volcanes, barrancos, piscinas naturales, playas urbanas y pequeñas calas. Tenemos una gastronomía que invita a sentarse alrededor de una mesa y tenemos una manera de entender la vida en la que todavía importa preguntar “¿cómo estás?” y esperar la respuesta.
Por supuesto, Canarias también tiene sus problemas. Agosto no los hace desaparecer. El precio de la vivienda, la presión turística, la desigualdad o la dificultad para llegar a fin de mes siguen formando parte de nuestra realidad. Y precisamente por eso disfrutar de lo nuestro no debería significar mirar hacia otro lado, sino aprender también a valorar y proteger aquello que tenemos.
Porque una playa no es solamente una postal.
Es un patrimonio que debemos cuidar.
El campo no es únicamente un escenario bonito para una fotografía.
Es territorio, memoria, agricultura y futuro.
Y nuestras fiestas, nuestras reuniones, nuestras conversaciones en una terraza o al borde de una piscina tampoco son simples estampas veraniegas.
Son nuestra manera de relacionarnos.
Por eso me gusta agosto en Canarias. Porque, incluso con sus contradicciones, nos recuerda que la felicidad muchas veces no necesita grandes planes.
A veces basta con una toalla, unas cholas, algo fresco que beber, una mesa con gente querida y tiempo.
Tiempo para hablar.
Tiempo para reír.
Tiempo para no hacer nada.
Tiempo, incluso, para aburrirse.
Quizá hemos convertido demasiado la vida en una carrera. Siempre pendientes de lo que viene después, de las obligaciones, de los horarios, de los mensajes que tenemos que contestar y de los lugares a los que todavía no hemos llegado.
Y agosto nos susurra algo muy sencillo: quédate un rato más.
Quédate en la playa cuando ya casi no quede nadie.
Quédate en la piscina cuando empiece a caer la tarde.
Quédate en el campo escuchando el silencio.
Quédate en esa mesa donde alguien acaba de contar una historia por tercera vez y todos vuelven a reírse.
Quédate con tu gente.
Porque al final, cuando pasen los años, probablemente no recordemos aquella excursión perfecta ni la fotografía que conseguimos publicar. Recordaremos quién estaba sentado a nuestro lado.
Así que disfrutemos agosto.
Con responsabilidad, con respeto por nuestra tierra y con orgullo de lo que somos.
Sin necesidad de buscar siempre el paraíso fuera.
Porque quizá el lujo de Canarias no sea solamente vivir rodeados de mar.
Quizá el verdadero lujo sea tener un lugar al que volver y gente con quien compartirlo.
Y eso, amigos, también es verano.
Eso también es Canarias.