Dos incendios simultáneos ponen al límite a los bomberos de Las Palmas y obligan a pedir refuerzos

Los bomberos de Las Palmas de Gran Canaria tuvieron que afrontar este domingo una complicada noche después de que dos incendios se declararan prácticamente al mismo tiempo en distintos puntos de la ciudad. La coincidencia de ambos sucesos obligó a solicitar apoyo al Consorcio de Emergencias de Gran Canaria para poder atender las dos emergencias.

Uno de los incendios se originó en una nave industrial privada situada en el barrio de Tenoya, donde se acumulaban residuos en unas instalaciones similares a un punto limpio. La intervención presentó una especial dificultad debido a la presencia de cubiertas de uralita, un material que contiene amianto y cuyo uso está prohibido.

Mientras los efectivos trabajaban en Tenoya, se declaró otro incendio en el barrio de San Juan. Las llamas comenzaron afectando a un vehículo y posteriormente se propagaron a otros coches estacionados en las inmediaciones, llegando a alcanzar siete vehículos.

La situación puso al límite los recursos disponibles. En ese momento, el parque central de Miller Bajo contaba con diez bomberos y dos mandos, mientras que los parques zonales del Puerto y Vegueta permanecían cerrados. Al encontrarse las dotaciones ocupadas en Tenoya, no había efectivos disponibles para intervenir de inmediato en San Juan.

Ante esta situación, fue necesario solicitar la colaboración del parque de Arucas, perteneciente al Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, pese a que sus efectivos no tienen competencias habituales para intervenir dentro de la capital y deben mantener la cobertura de los municipios que tienen asignados.

Fuentes sindicales han denunciado además la presión a la que se vieron sometidos los bomberos durante las intervenciones, señalando que tuvieron que afrontar ambos sucesos prácticamente sin posibilidad de descanso debido a la falta de efectivos disponibles.

Para controlar los dos incendios fueron necesarias casi tres cubas de agua de 5.000 litros cada una, además de los 2.000 litros disponibles en el camión de primera salida que participó en ambas actuaciones.

La sucesión de emergencias vuelve a poner el foco en la capacidad de respuesta de los servicios de extinción de la capital cuando varios incidentes de importancia coinciden simultáneamente.