El bolsillo de los conductores vuelve a resentirse. El precio de los carburantes ha retomado con fuerza la senda alcista después de la tregua registrada durante el mes de junio, con el diésel como principal protagonista de una subida que amenaza con encarecer todavía más los desplazamientos en pleno verano.
La evolución de los precios se produce después de que las medidas fiscales aprobadas para contener el impacto del encarecimiento energético comenzaran a perder intensidad. Desde el 1 de julio, el IVA de los carburantes volvió al 21% después de varios meses situado en el 10%, mientras que la reducción del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos también se ha ido reduciendo progresivamente.
El resultado se ha dejado notar especialmente en el gasóleo. Según los últimos datos disponibles, el precio medio del litro de diésel en España se sitúa ya en torno a los 1,82 euros, después de encadenar seis semanas consecutivas de subidas. La gasolina también mantiene una tendencia ascendente y ronda los 1,70 euros por litro.
Para un depósito medio de 55 litros, repostar un vehículo diésel supone actualmente más de 100 euros, mientras que llenar uno de gasolina ronda los 94 euros. En el caso del gasóleo, el desembolso supera en más de 20 euros al que suponía llenar el mismo depósito hace un año.
El petróleo, otro factor de presión
A la retirada progresiva de las ayudas se suma la evolución del mercado internacional. El precio del petróleo se ha visto condicionado por la situación geopolítica en Oriente Medio y por el aumento de los costes de refino, factores que terminan trasladándose al precio que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
La escalada llega además en uno de los momentos de mayor movilidad del año. Agosto concentra una elevada cantidad de desplazamientos por carretera, lo que hace que cualquier incremento del precio de los carburantes tenga un impacto directo sobre las familias y los trabajadores que utilizan el vehículo a diario.
En este escenario, el diésel se consolida como el gran foco de preocupación. Tras la caída experimentada durante el periodo de aplicación de las medidas fiscales, el carburante ha recuperado rápidamente terreno y acumula ya una subida superior al 20% desde finales de junio.
La situación vuelve a poner el precio de los carburantes en el centro del debate económico, especialmente en territorios como Canarias, donde el vehículo privado mantiene un peso importante en los desplazamientos cotidianos y entre islas.