El general Fernando Alejandre Martínez, jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) entre 2017 y 2020, ha lanzado una de las advertencias más contundentes realizadas por un antiguo responsable de las Fuerzas Armadas sobre la relación estratégica entre España y Marruecos. Alejandre sostiene que existe una amenaza que debe ser analizada sin alarmismo, pero también sin ignorar las capacidades militares, tecnológicas y de inteligencia adquiridas durante los últimos años por el país vecino.
«Hay una amenaza sobre nuestro territorio nacional. Aspira, en una primera fase, a controlar las dos ciudades españolas del norte de África y a quitarnos el control del Estrecho», escribe el general retirado en un análisis publicado por la Asociación Española de Militares Escritores.
Sus palabras adquieren especial relevancia después de las tensiones vividas en Ceuta y de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, haya reafirmado esta misma semana que «Ceuta y Melilla no se tocan» y que ambas ciudades son españolas.
Alejandre centra buena parte de su análisis en las capacidades defensivas. Considera que Ceuta y Melilla deberían disponer de sus plantillas militares completas y reclama reforzar el Tercio, los Grupos de Regulares y los regimientos de Caballería, Artillería e Ingenieros.
El antiguo JEMAD introduce además un elemento que considera decisivo: la brecha tecnológica. Reclama sensores terrestres, navales, aéreos y espaciales capaces de proporcionar permanentemente una imagen operativa del Estrecho, además de drones —UAV—, sistemas guiados y otras capacidades avanzadas.
Su diagnóstico va más allá de las dos ciudades autónomas. Alejandre ha situado también a Canarias dentro del escenario estratégico que España debe observar frente al creciente potencial marroquí. En declaraciones anteriores llegó a definir a Marruecos como una «amenaza cierta y clara» para Ceuta, Melilla y Canarias.
Despiece
Pegasus, la otra brecha
La advertencia sobre la superioridad tecnológica cobra una dimensión diferente al introducir el precedente de Pegasus, el programa espía con el que fueron infectados teléfonos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de varios ministros españoles.
La Audiencia Nacional investigó las intrusiones sufridas por los terminales de Sánchez, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas. En el caso del presidente llegaron a extraerse hasta 2,57 gigabytes de información de su dispositivo. Sin embargo, la Justicia española no ha podido establecer judicialmente quién fue el responsable. En enero de 2026 el juez José Luis Calama volvió a archivar provisionalmente la causa ante la falta de cooperación de Israel, país donde tiene su sede NSO Group, desarrolladora de Pegasus.
Por tanto, existe una diferencia fundamental: la infección de los teléfonos está acreditada; la autoría de Marruecos no ha sido establecida judicialmente.
No obstante, diferentes investigaciones periodísticas han vuelto a colocar el foco sobre los servicios marroquíes. Una investigación internacional publicada en julio de 2026 describió un amplio uso de Pegasus por parte de la inteligencia marroquí y señaló que más de 200 números españoles figuraron entre los objetivos. Marruecos ha negado las acusaciones de espionaje.
El precedente convierte la ciberseguridad y la inteligencia en una pieza más del debate abierto por Alejandre. La defensa de Ceuta, Melilla, Canarias y el Estrecho ya no puede medirse exclusivamente por el número de soldados, aviones, buques o piezas de artillería disponibles. También se juega en satélites, drones, comunicaciones, sistemas de inteligencia y capacidad para proteger la información estratégica del Estado.
«No deberíamos permitirnos un minuto de relajación»
Alejandre termina su análisis con una advertencia especialmente rotunda: España, sostiene, no debería pensar que siempre habrá tiempo para preparar una respuesta.
El antiguo JEMAD reclama reforzar la disuasión y mantener una capacidad militar y tecnológica suficiente para que cualquier eventual agresor conozca de antemano las consecuencias de una acción contra territorio español.
El debate adquiere así una dimensión que supera la presión migratoria de las últimas semanas. Ceuta y Melilla constituyen la primera línea geográfica; el Estrecho representa un espacio estratégico esencial; Canarias aparece dentro de la ecuación atlántica; y el precedente Pegasus recuerda que las nuevas amenazas también pueden penetrar en el corazón de las comunicaciones del Estado sin necesidad de atravesar físicamente una frontera.
La advertencia de quien estuvo al frente de las Fuerzas Armadas entre 2017 y 2020 es clara: España debe prepararse antes de que una crisis obligue a hacerlo.