La posibilidad de que España llegue a abandonar la organización del Mundial de 2030 ya está encima de la mesa. Lo que hace apenas unos días aparecía como un escenario político y que La Gaceta de Canarias adelantó, ha entrado ahora directamente en el terreno federativo.
Según publica Vozpópuli, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) amaga con abandonar la organización del Mundial si la FIFA termina adjudicando a Marruecos la gran final del campeonato. La presión sobre el presidente federativo, Rafael Louzán, aumenta ante el temor de que el futuro Gran Estadio Hassan II de Casablanca termine imponiéndose al Santiago Bernabéu.
El escenario supone un cambio relevante respecto a la posición conocida apenas unos días atrás. El 5 de agosto, fuentes federativas trasladaban que la RFEF no contemplaba bajarse del Mundial por la presencia de Marruecos, pese a las peticiones políticas surgidas después de la crisis de Ceuta.
Ahora el elemento decisivo sería diferente: la final.
La tensión ha aumentado después de las informaciones que apuntan a una posible ventaja de Marruecos en la carrera por albergar el último partido. La FIFA, sin embargo, ha negado que exista una decisión adoptada y la propia RFEF asegura que no tiene constancia de que la sede de la final esté decidida.
El debate ha saltado además a la política nacional. El PP rechaza que España continúe como organizadora si finalmente la final no se disputa en territorio español, mientras otras formaciones cuestionan directamente compartir el torneo con Marruecos después de los últimos acontecimientos.
España parte inicialmente con 11 estadios, frente a seis de Marruecos y tres de Portugal, aunque el mapa de sedes españolas ha sufrido modificaciones durante los últimos meses.
La advertencia que ahora emerge alrededor de la Federación eleva considerablemente la batalla con FIFA. España no estaría discutiendo únicamente dónde se juega una final: empieza a manejarse la propia continuidad española en el proyecto de 2030 como instrumento de negociación.
Y el mensaje que comienza a trasladarse es contundente: si España pierde la final frente a Marruecos, el Mundial 2030 podría dejar de ser intocable.
Conviene mantener el verbo «se plantea» o «amaga», y no decir todavía que la RFEF ha decidido abandonar el Mundial: no existe por ahora una decisión oficial de retirada.