Ceuta volvió este domingo a lanzar un mensaje contundente ante la grave crisis migratoria que atraviesa la ciudad. Miles de ciudadanos salieron a la calle en una movilización convocada por representantes de las cuatro comunidades religiosas —cristiana, musulmana, hebrea e hindú— bajo el lema «¡Basta ya. Ceuta no se rinde!». La convocatoria quiso mantenerse al margen de siglas políticas y reivindicar la unidad y la convivencia de la sociedad ceutí.
La participación fue masiva: los organizadores cifraron la asistencia en más de 10.000 personas, mientras que la Policía Nacional la situó en unas 5.000. El denominado Manifiesto por la Unidad de Ceuta reclamó una mayor implicación del Gobierno de España y de la Unión Europea, más medios para proteger la frontera y una respuesta que evite que la ciudad tenga que soportar prácticamente en solitario una presión migratoria excepcional.
La protesta llega después de la entrada masiva registrada a finales de julio desde Marruecos. Las autoridades españolas aseguraron posteriormente que alrededor de 70.000 de las aproximadamente 72.000 personas que cruzaron habían regresado a territorio marroquí.
La tensión, sin embargo, continúa. Defensa ha cancelado ahora todos los permisos del personal militar desplegado en Ceuta por «necesidades del servicio» ante las alertas sobre un posible nuevo intento de entrada masiva. La orden afecta a las unidades de la Comandancia General y únicamente contempla excepciones justificadas.
Ceuta intenta así mantener un difícil equilibrio: defender su frontera, exigir soluciones al Estado y preservar una convivencia que este domingo quedó representada por sus cuatro comunidades religiosas bajo un mismo mensaje: la ciudad no puede afrontar sola esta crisis.