La presión migratoria sobre Ceuta ha alcanzado este jueves niveles inéditos en los últimos años. Al menos nueve personas han fallecido al intentar acceder a nado a la ciudad autónoma desde Marruecos, en una jornada marcada por la llegada de miles de inmigrantes, el colapso de los servicios de acogida y el refuerzo extraordinario de los dispositivos de seguridad.
Ante la magnitud de la crisis, el Gobierno ha ordenado el despliegue del Ejército de Tierra para apoyar a la Guardia Civil en las labores de vigilancia y control, mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tienen previsto desplazarse a Ceuta para seguir la evolución de la situación.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, ha solicitado la declaración de emergencia nacional al considerar que la capacidad de respuesta de Ceuta ha quedado completamente desbordada. Los centros de acogida, especialmente los destinados a menores, se encuentran saturados tras la llegada continuada de migrantes durante los últimos días.
Mientras España y Marruecos intensifican su coordinación para frenar los cruces y acelerar las devoluciones conforme al marco legal vigente, Bruselas mantiene un seguimiento permanente de la situación y ha ofrecido apoyo a las autoridades españolas.