El Gobierno ha decidido aplazar hasta después del verano la aprobación del real decreto de vivienda que pretendía sacar adelante antes del parón estival. La falta de los apoyos parlamentarios necesarios ha llevado al Ejecutivo a retirar la iniciativa y continuar las negociaciones durante las próximas semanas con el objetivo de intentar cerrar un acuerdo en septiembre.
El decreto incluía algunas de las principales medidas en materia de vivienda anunciadas por el Gobierno, entre ellas cambios en la regulación de los alquileres de temporada, nuevas medidas para reforzar la protección de los inquilinos y modificaciones vinculadas al mercado residencial. Sin embargo, las diferencias entre los socios de investidura y otros grupos parlamentarios han impedido reunir una mayoría suficiente para garantizar su convalidación en el Congreso.
Desde el Ministerio de Vivienda insisten en que el texto no se abandona, sino que se seguirá negociando tras el verano para incorporar los apoyos necesarios. La decisión supone retrasar una de las iniciativas legislativas más importantes del Ejecutivo en un momento en el que el acceso a la vivienda continúa siendo una de las principales preocupaciones sociales y económicas del país.
Con este aplazamiento, el Gobierno evita una posible derrota parlamentaria y deja para el inicio del nuevo curso político una negociación que volverá a poner a prueba la estabilidad de su mayoría y la capacidad de alcanzar acuerdos sobre una de las cuestiones más sensibles de la legislatura.